Tula

Así como la ubicuidad de Quetzalcóatl en lugares y tiempos tan diversos remite a un símbolo, no a un personaje histórico verificable, así también la referencia a una Tollan dispensadora de las investiduras de poder entre pueblos tan diversos de la Tula de Hidalgo, como pueden ser los Mixtecos, Itzáes, Quichés, o los Cakchiqueles lleva a plantear la hipótesis no de una Tollan, sino de varias capitales regionales. En diferentes lugares y tiempos estas ciudades debieron asumir la función de Centros Políticos regionales multiétnicos a los que los pueblos dependientes les rendían homenaje como cabeceras políticas reconocidas y a las que acudían sus líderes para ser investidos en sus cargos, según el modelo de la Tollan de Topiltzin Quetzalcóatl, que había devenido el arque-tipo de la Tollan donde se originó el poder y el gobierno carismáticos.

Cuando los códices y textos Mixtecos dicen que algunos de los gobernantes de esa región viajó a Tollan para recibir la investidura de su cargo político; o cuando los Quichés narran en el Popol Vuh que sus ancestros acudieron a Tollan a recibir las insignias de poder; o cuando los Cakchiqueles relatan en sus crónicas que la legitimidad de su dinastía les fue otoorgada por Nácxit-Quetzalcóatl, parece que no se refieren a la Tula de Hidalgo, sino a la Tollan propia, regional, que, a semejanza de la Tollan Mítica, era el centro mágico del poder, el lugar donde se había concentrado la fuerza militar, política y religiosa capaz de otorgar esas insignias y legitimar el mando de sus subordinados regionales.

Quetzalcóatl y Tula

El ubicuo Quetzalcóatl y la mítica ciudad donde se legitimaba el poder político develan contenidos más profundos cuando su estudio se apoya en el análisis simbólico, y cuando este examen se concentra, más que en el supuesto personaje histórico, en el análisis de la estructura mítica que subyace en el relato. Intentamos entonces, a partir del lenguaje del mito, comprender alguno de los múltiples significados que están detrás de los gemelos divinos, Ehécatl, Quetzalcóatl y la serpiente preciosa. Quetzalcóatl como soberano, fue el gobernante de los toltecas, en su ciudad de Tula, de edificios de ensueño hechos de metales preciosos, conchas resplandecientes y plumas multicolores, la abundancia y el lujo se dilataban en torno suyo.

Los toltecas, sus vasallos, eran muy diestros. Cincelaban el jade y fundían el oro, todas las artes y toda la sabiduría provenían de Quetzalcóatl. Allá [en Tula] él había construido su casa de jade, su casa de oro, su casa de coral, su casa de conchas, su palacio de turquesas y plumas preciosas...las mazorcas de maíz eran tan grandes que se llevaban abrazadas. El algodón crecía ya teñido (rojo brillante, amarillo, rosado, violeta, verde y azul), había en Tula pájaros de todas las especies, de plumaje precioso y que cantaban melodiosamente... y los toltecas no carecían de nada.



Las fuentes nos relatan que la migración de los mexicas tuvo como lugar de estancia la mítica Tula, donde siguieron con su estrategía de establecer pequeños barrios-colonia (por su carácter temporal), construir el templo (tlalmomoztli) de su numen Huitzilopochtli en cada uno de ellos y cultivar la tierra, demostrando un alto grado de especialización al rotar cultivos obteniendo lo que necesitaban para el autoconsumo y dejando los excedentes para el comercio en el tianquiz de la ciudad. Los mexicas se asentaron en las riveras de los ríos a sur de Tula primeramente y luego lograron establecer algunos calpultin propios en sitios determinados dentro de la ciudad. A las afueras de la ciudad lograron canalizar y contener el flujo del río Salado para construir la presa de Coatepec hacia 1163, alterando el microclima de la región al crear una laguna artificial iniciando con la edificación de un tlachtli o juego de pelota, un tzompantli y un cuauhxicalli. Esta situación les llevó a tener un dejo sustancioso de bonanza que competía con la ciudad en decadencia.

Además de sorprender a la población local con las técnicas de construcción (la cual incluía las chinampas), y agrarias aprendidas en la propia Aztlan-Chicomoztoc-Teoculhuacan de donde provenían así como en la propia migración, los mexicas debieron de haber aprendido igualmente los usos y costumbres toltecas, así como admirar su prestigio como artífices (y por ende civilizadores), de estos toltecas ya en decadencia, pero también en esta situación de convivencia e interacción socioeconómica se vieron deseosos de intervenir en los asuntos del gobierno de Tula y apoyaron a los grupos disidentes en pugna por el poder de la ciudad, aquellos que proponían la instauración de los sacrificios humanos que también eran su costumbre (es decir, a la facción de Tezcatlipoca). De esta complicidad nos hablan las fuentes tales como el Códice Florentino, en este último dice que “Vino el tiempo que ya acabase la fortuna de Quetzalcoatl y de los toltecas.

Vinieron contra ellos tres nigrománticos, llamados Huitzilopochtli, Tlitlacahuan y Tlacahuepan, los cuales hicieron muchos embustes, en Tula”. Sahagún continúa relatando los embustes del pulque, del Tohuenyo y del jardinero de Xochitla. En el siguiente, el cuarto embuste, a estos se cuenta que en el tianquiz o mercado de Tula el gigante Tlacahuepan hace bailar a Huitzilopochtli en la palma de su mano, ante este asombro se agolparon muchos toltecas para verlos al grado de matarse estrujados y acoceados entre ellos mismos, los toltecas matán a ambos y tratan de sacar a Tlacahuepan de la plaza pero empieza a apestar a tal grado que los toltecas mueren por oler el hedor. El texto no específico si es el propio Huitzilopochtli revivido o Titlacahuan quien arenga a los toltecas para sacar el cadáver hediondo de Tlacahuepan de la ciudad, pero este se vuelve tan pesado que los mecates se revientan y los toltecas mueres del esfuerzo por cientos, finalmente el cuerpo de Tlacahuepan se reanima solo agarra a cuantos toltecas tiene cerca de él y sube a los cielos con ellos.

Gobierno en Tula

Mientras el gobierno tolteca de Tula decaía finalmente, entre los mexicas llegó la señal divina de volverse a poner en marcha para migrar, cosa que provocó disidencias dentro del grupo pues consideraban que la presa de Coatepec les daba el asiento similar al mítico y originario Aztlan que con tanto afán buscaban, por tanto, ya no debían seguir emigrando. Ello llevó a una confrontación que terminó con el exterminio de los disidentes en el Juego de Pelota, siendo sacrificados en la cancha y sus cabezas espetadas en el tzompantli, para luego derribar la presa (posteriormenete este hecho sería usado para crear el mito del Nacimiento de Huitzilopochtli) y asentuando el clima semidesértico provocando hambrunas en la zona. Las fuentes indícan que la carestía duró cuatro años y que otra de las causales fue el pedimiento de Huemac a los tlaloqueh de piedras preciosas en lugar de mantenimientos (el verdadero tesoro para los tlaloqueh) cuando les gana en el juego de pelota, provocando el fin de los toltecas. Al cabo de estos cuatro años los tlaloqueh vuelven a hacerse visibles a los hombres en Chapultepec donde un tolteca toma unas mazorcas de maíz que flotaban en el lago, un tlaloqueh lo ve y tras hablar con el tolteca quien justifica su actuar por la hambruna, conferencia con sus compañeros y le dice al tolteca: “¡Oh plebeyo aquí tienes (otra brazada de mazorcas tiernas): llévalo a Huemac! Y llevaras también este mensaje: ‘los dioses piden a Tozcuecuech, la hija de los mexicanos, y si los dioses comen de ella, aún habrá para los moradores de Tula sustento.



Pero solo por un tiempo: al fin han de fenecer los toltecas y solo han de perdurar los mexicanos” (Ca ye polihuiz toltecatl, ca ye onoz mexicatl… Perece el tolteca, se establece el mexica). Huemac al saber la noticia llora: “¡Con que ha de perecer Tula, con que ha de acabar Tula!”. Huemac manda mensajeros a Xicococ donde estan establecidos los mexicas y les dice lo que les ordenan los tlaloqueh. Ayunan por cuatro días y Tozcuecuech va con su hija al sumidero de Pantitlan, allí la niña es sacrificada y una vez hecho esto se le apersonan los tlaloqueh diciendole que no se aflija, que abrá su morral donde guarda el tabaco. Tozcuecuech al hacerlo se da cuenta que empiezan a salir una gran cantidad de maíz y otros alimentos. Los tlaloqueh finalizan: ¡Esto han de comer los mexicanos, porque Tula ha de fenecer! Tras esto empieza a llover y a crecer muchas variedades de legumbres, maíz y grama… al poco de esta breve abundancia Huemac emigraría con los ultimos toltecas y se ahorcaría en la cueva de Cincalco, en el bosque de Chapultepec. Los mexicas continuarían con su migración para finalmente establecerse en el islote, pero como vemos su participación en los eventos finales de la ciudad civilizatoria, no deja de ser notorio aunque poco conocido. Buscaran adoptar un linaje tolteca y retomaran la toltecayotl pero la adecuaran a sus propios intereses al cabo del tiempo, también buscaran emular el arte tolteca haciendo sustracciones de vestigios en sus ruinas para recrear manifestaciones tales como las procesión de las banquetas de El Palacio Quemado de Tula en la Casa de las Águilas del Recinto Sagrado de Tenochtitlan o bien de objetos de cerámica que hallen intacta para resacralizandoa en sus rituales. Lo harán porque temerán el regreso de Quetzalcoatl de Tlillan-Tlapallan, porque su numen, Huitzilopochtli, coadyubó con el dios Tezcatlipoca en su caída, y harán lo necesario para atenuar la suya propia cuando el momento llegue.

TEMPLO DE TLAHUIZCALPANTECUHTLI

Conocido también como el Edificio B o Pirámide B, es la construcción más emblemática de la hoy zona arqueológica de Tula y centro medular de las actividades adminstrativas y religiosas de la élite tolteca en su étapa de esplendor en el Epiclásico (ca. 900 - 1200) iniciando su construcción durante la Fase Tollan (950 - 1150) tras el incendio y abandono de Tula Chico. Se distingue por ser una estructura circunscrita con un muro que tenía relieves de aguilas, jaguares y coyotes devorando corazones, mismo que se detectaron cuando el edificio fue intervenido por Jorge Acosta en 1941 en los taludes de la estructura, lo cual lleva a suponer que el basamento estaba decorado a como el Templo de la Serpiente Emplumada de Teotihuacan por estos relieves alternados, el muro que rodea al basamento estaba rematado por grecas en forma de “G” o caracol cortado lo cual lo asocia al dios nahua de Venus como la estrella de la mañana, uno de los avatares de Quetzalcoatl.

Los Atlantes de Tula

También se encontraron restos de pilares, columnas serpentiformes y cariátides o conocidos mejor como los Atlantes. Los pilares tienen representaciones de guerreros armados con lanza dardos o atlatl además de símbolos del monstruo de la tierra o en náhuatl cipactli, las columnas dado su estado framentario y de deterioro se desconoce su forma real, pero se presume que su imagen aproximada sea la de los pilares serpentiformes que dan entrada del adoratorio del Templo de las mil columnas de Chichén Itzá.

Los llamados atlantes representan fielmente a los guerreros toltecas armados con cuchillos de pedernal a su diestra y saetas con el lanza dardos en la siniestra, además visten de un tocado cónico de plumas, pectoral de mariposa (animal asociado a la guerra entre los pueblos del posclásico, en particular entre los nahuas) sandalias, maxtli o taparrabos con una escudilla en la parte superior de la cadera por la espalda. Cuando se exploró el edificio todos los elementos constructivos se encontraron fuera de la cúspide lo que hace suponer a algunos que los atlantes en realidad estaban en la parte baja con los demás pilares, además de encontrarse muy derruidos y fragmentados esto por el final que tuvo el basamento, el cual también fue presa de las llamas en el declive final de la ciudad, lo que lleva a pensar que entre las acciones de saqueo y destrucción también se procedió al derribo de las soportes su seguían en pie tras el incendio y tirarlos por las laderas del templo a modo de finiquitar ritualmente el espacio para que no fuese reutilizado posteriormente. Los atlantes se construyeron usando el método de tambor, tienen una altura de 4,6 metros y uno solamente se exhibe en el sitio mientras los otros tres son réplicas, otro original más está exhibido en la sala de Tula y los Toltecas del Museo Nacional de Antropología e Historia y un segmento que corresponde a los pies en el Museo de Sitio del lugar los cuales sirvieron de base para las llamadas columnas toltecas que adornan el segundo cuerpo del Monumento a Cuauhtémoc en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.

Gastronomía en Tula

En Tula, después de recorrer la zona arqueológica pueden degustar una extensa gastronomía en el pueblo homónimo de la zona arqueológica, es un legado cultural muy relacionado a algunos de los platillos prehispánicos como gusanos de maguey y obviamente para acompañar un vaso de buen pulque. Pastes y mixiotes de carnero son otros de los platillos típicos que se pueden degustar en Tula Hidalgo. Los gualumbos o quiotes, también conocidas como patas de gallina de cerro; son pequeñas, de color amarillo claro, comestibles, se colectan en épocas de secas, y son empleadas en caldos, guisos caldosos, o como relleno de antojitos y tamales. Son las flores que da el maguey, originarias del Estado de Hidalgo, flores comestibles que través de los años han deleitado con su exquisito sabor delicado. Se comen de muchas maneras como en tacos, en atole, a veces sirven de acompañamiento al pollo en barbacoa, en sopa, con huevos, con nopales etc.

Los tamales son un platillo muy típico en nuestra región, algo que caracteriza a Hidalgo es su variedad de tamales dulces o salados, el xohol o también llamado xojol, es una masa de maíz endulzado con piloncillo, llegando a medir hasta 50 centímetros de largo. Significa “ojo” en tének y está elaborado a base de masa martajada, canela, coco, piloncillo y manteca; cocido al horno y forrado en hoja de papatla que aún conserva la esencia y tradicionalidad que solo la Huasteca Hidalguense puede ofrecer. Los tecoquitos son una especie de tortitas de papa con yerbabuena, tamales de recaudo, elaborados con pollo, salsa a la mexicana y xalita verde (una especie de pipián). Este delicioso platillo es originario y típico de Metzquititlán, también conocido como “el lugar de la Luna”. Para su preparación se muele el nixtamal en seco con un poco de sal y se le revuelve manteca de cerdo, envueltos en hojas de maíz y se cuecen en comal.

Recreación

Para cerrar un excelente fin de semana en Tula recomendamos visitar el Parque Acuático “La Cantera” es el principal Parque Acuático en la ciudad, cuenta con una extensa área natural, Alojamiento, Restaurant, Lago natural, Kayak, Asadores gratuitos, Aguas Termales, Albercas, Toboganes y Áreas verdes para acampar.

Es un Parque Acuático construido dentro de un cráter revestido de piedra cantera rodeado por la majestuosidad de la naturaleza viva, con un clima extraordinario y los beneficios del agua hipertermal (hasta 56ºC aproximadamente) en donde encontrarás un espacio para divertirte, relajarte y pasar un momento inolvidable al lado de tu familia y/o amigos. Ubicándose a tan sólo 45 minutos de la ciudad de México pasando la caseta México- Querétaro (en la ciudad de Tula de Allende, Hidalgo) y a tan sólo 5 minutos de la Zona Arqueológica de la cultura tolteca (la cual tampoco podría faltar en este viaje de fin de semana) , el acceso a este Parque es de $80 por persona y tiene un horario de atención de lunes a domingo de 10:00 am a 18:00 pm, la zona arqueológica el acceso es de martes a domingo en horario de 09:00 am a 17:00 pm con un costo de $45 por persona a excepción de los días domingos cuando la entrada es libre.

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