Teotihuacán y su Cultura

Uno de los temas que más debates e interpretaciones ha provocado en torno a este sitio arqueológico tiene que ver con su nombre, es complicado aún hoy en día ya que las dos propuestas más aceptadas son los significados de “la Ciudad de los Dioses” o “el lugar donde los hombres se convierten en Dioses”, pero revisaremos algunas acepciones interesantes del término de acuerdo a algunos de los más importantes estudiosos del tema:

Tenemos de manera forzosa que iniciar con Sahagún que nos dice:

“Desde Tamoanchan iban [los toltecas] a hacer sacrificios al pueblo llamado Teutioacan… donde hicieron a honra del sol y la luna dos montes, y en este pueblo se elegían a los que habían de regir a los demás, por lo cual se llamó Teutioacan que quiere decir [Veitioacan] o “lugar donde se hacían las señales… y se llamó Teutioacan o el pueblo de Teutl que es Dios, porque los señores que allí se enterraban, después de muertos los canonizaban por Dioses, y decían que no morían pues se despertaban de un sueño que habían vivido”.

Orozco y Berra por su parte destaca lo siguiente:

“Lugar donde se adoran los Dioses, se traduce como habitación de los Dioses; me atrevo a decir que la palabra está conformada por teotl (Dios), la ligadura ti, hua como particula denotativade posesión, y del afijo can (lugar): lugar de los poseedores de los Dioses, lugar de los que adoran Dioses”.

José María Arreola nos dice:

“De acuerdo a los hallazgos de tumbas y restos mortuorios aseguran que en este lugar se depositaban los despojos de personajes ilustres, me atrevo a decir que este lugar era conocido en la antigüedad como “Teotiloyan” o “Neteotiloyan” que se compone del radical teoti, que deriva de teotilia y de la misma acepción de teotía, que significa adorar, y de la terminación yan que como sufijo de nombre de lugar indica que allí se hacía lo que el verbo expresa; por consiguientem estos últimos nombres quieren decir: “lugar a donde todos van a adorar”.

Los orígenes de Teotihuacán son todavía objeto de investigación entre los especialistas. Alrededor del inicio de la era cristiana, Teotihuacán era una aldea que cobraba importancia como centro de culto en la cuenca en el Centro de México. Las primeras construcciones de envergadura proceden de esa época, como muestran las excavaciones en la Pirámide de la Luna. El apogeo de la ciudad tuvo lugar durante el Periodo Clásico (ss. III-VII d. C.). En esa etapa, la ciudad fue un importante nodo comercial y político que llegó a tener una superficie de casi 21 km2, con una población de 100 mil a 200 mil habitantes. La influencia de Teotihuacán se dejó sentir por todos los rumbos de Mesoamérica, como muestran los descubrimientos en ciudades como Tikal y Monte Albán, entre otros sitios que tuvieron una importante relación con los teotihuacanos. El declive de la ciudad ocurrió en el siglo VII, en un contexto marcado por inestabilidad política, rebeliones internas y cambios climatológicos que causaron un colapso en el Norte de Mesoamérica. La mayor parte de la población de la ciudad se dispersó por diversas localidades en la cuenca de México.



Se desconoce cuál era la identidad étnica de los primeros habitantes de Teotihuacán. Entre los candidatos se encuentran los totonacos, los nahuas y los pueblos de idioma otomangue, particularmente los otomíes. Las hipótesis más recientes apuntan a que Teotihuacán fue una urbe cosmopolita en cuyo florecimiento se vieron involucrados grupos de diverso origen étnico, como muestran los descubrimientos en el barrio zapoteco de la ciudad y la presencia de objetos provenientes de otras regiones de Mesoamérica, sobre todo de la región del Golfo y del área maya.

Teotihuacán ha sido motivo de interés para las sociedades posteriores al declive de la cultura teotihuacana en Mesoamérica. Sus ruinas han sido exploradas desde la época prehispánica, entre otros, por los toltecas y los mexicas. El descubrimiento de objetos teotihuacanos en los yacimientos arqueológicos de Tula y el Templo Mayor de México-Tenochtitlan así lo confirma. En la mitología nahua posclásica, la ciudad aparece como el escenario de mitos fundamentales como la leyenda de los Soles de los mexicas. Actualmente, los restos de Teotihuacán constituyen la zona de monumentos arqueológicos con mayor afluencia de turistas en México, por encima de Chichén Itzá y Monte Albán. Las excavaciones arqueológicas en Teotihuacán continúan hasta nuestros días, y han dado como resultado un paulatino incremento en la calidad y cantidad del conocimiento que se tiene sobre esta ciudad.

La vegetación del valle de Teotihuacán ha cambiado poco respecto a la época prehispánica, aunque es evidente que el paisaje actual es resultado de una combinación de factores naturales y antropogénicos. La diferencia principal consistiría en la extensión de los ecosistemas vegetales (pues la superficie dedicada a la agricultura ha crecido a costa de ellos) y en la desaparición de las especies del género Pinus en el paisaje del valle. En la actualidad la región presenta seis tipos principales de vegetación. Cuenta con pequeños reductos de bosque de encinos, ubicados en el cerro Gordo; este tipo de vegetación probablemente cubrió las zonas que actualmente son ocupadas por matorrales de encino (quercus microphyla) que constituyen un segundo tipo de vegetación. El matorral de xerófitas es el tipo de vegetación más representativo en la actualidad, y comprende especies como Opuntia streptacantha, Zaluzania augusta y Mimosa biuncifera. A estos tipos de vegetación se suman los pastizales, la vegetación hidrófila estacional, asociada con la temporada de lluvia.

Las condiciones del valle favorecieron la concentración demográfica por ser benéficas para el estilo de vida mesoamericano basado en la agricultura. Los patrones de asentamiento indican que durante el Preclásico (c. 2500 a. C.-200 d. C.) las primeras aldeas se establecieron en las laderas de los cerros que, como se dijo arriba, contaban con suelos aluviales propios para el cultivo, pero a partir del Clásico (c. 200-700 d. C.) ocurrió un aumento de la población en el fondo del valle. Sin embargo, por estar localizado en la zona de transición entre el ambiente lacustre del Centro de México y el más seco de los valles de Tulancingo y del Mezquital, estaba expuesto a algunas fluctuaciones climatológicas. La iluviación de la arcilla encontrada en el tepetate del cerro San Lucas da cuenta de una disminución de la humedad ambiental que coincide con el aumento de la población, aunque el apogeo de Teotihuacán parece estar relacionado con un ambiente relativamente más húmedo y templado el actual.

Alrededor del año 100 a. C. se comenzaron a desarrollar dos asentamientos dentro de lo que sería unos siglos más tarde la metrópoli teotihuacana. Uno de ellos corresponde al área ceremonial de Teotihuacán, sobre la calzada de los Muertos. El cálculo para la población de la región durante esa época (comprendida dentro de la fase Patlachique) es de aproximadamente cinco mil personas, lo que pone en relieve un repunte demográfico notable para la siguiente fase de Teotihuacán. Entre el año 100 a. C. y el principio de la era común, Teotihuacán comenzó a concentrar un importante número de habitantes provenientes de todo el Centro de México. Al crecimiento de Teotihuacán contribuyeron los emigrados de Cuicuilco, que habían iniciado un éxodo que terminó por despoblar aquella ciudad.

La fase Tzacualli de Teotihuacán (1 d.C. - 150 d. C.) es aquella en la que se establecen las bases de la planificación urbanística de la ciudad y se definen varios rasgos característicos de la cultura teotihuacana. La construcción de los edificios de la ciudad se realiza en torno a dos ejes. El eje norte-sur está constituido por la calzada de los Muertos, que en la fase Tzacualli ya se encuentra bien definida. La calzada de los Muertos está orientada 15° 28' hacia el este con respecto al norte geográfico. Durante la fase Tzacualli, el eje este-oeste estaba constituido por el curso del río San Juan, cuyo cauce fue desviado para hacerlo coincidir con una orientación desviada 16° 30' hacia el sur del este. En esta época se ejecutó la primera etapa constructiva de la pirámide de la Luna y ya se había planificado la plaza de este gran edificio, que marca el límite norte de la calzada de los Muertos.

Es notable el esfuerzo que se realizó para la construcción de la pirámide del Sol, que prácticamente se concluyó en una sola etapa constructiva que se verificó en esta fase. Durante ese tiempo, el centro de la ciudad lo constituía este edificio, representación de la montaña primordial de la que vienen los mantenimientos y constituye el axis mundi de acuerdo con la mitología mesoamericana. La plataforma adosada a la pirámide del Sol es más tardía que el resto del edificio, y parece haber sido construida al final de la fase Miaccaotli.

Hacia el año 250 inició la fase Tlamimilolpa, que toma su nombre del sitio periférico de Teotihuacán que se conoce con ese nombre. Durante esta fase, Teotihuacán ya se ha consolidado como un poder regional y su influencia se extiende constantemente por toda Mesoamérica. La pirámide de la Luna fue ampliada en dos ocasiones más en este período. La quinta etapa constructiva de ese edificio ocurrió alrededor del año 300 y la sexta entre los años 350 y 400. Como en las anteriores etapas constructivas de la pirámide, a estas dos últimas se encuentran asociados algunos entierros humanos.

Como Llegar a Teotihuacán

Para llegar en transporte público a Teotihuacán es necesario llegar a la terminal de autobuses del norte, una vez ahí hasta el fondo del costado izquierdo de la zona de taquillas se encuentra la línea “autobuses teotihuacanos” se puede comprar el pasaje redondo a la zona arqueológica por $90 pesos por persona y te dejará en la entrada de la zona arqueológica (ahí mismo pasa el autobús de regreso)

Costo de Entrada

El costo de entrada es de $70 pesos por persona a excepción de los domingos donde el acceso es gratuito para mexicanos y extranjeros residentes en el país.

Tip visita lel local 204 de Don Gaudencio en los locales ubicados en puerta 1, es un magnífico trabajo en obsidiana y a precios muy accesibles, para comer visita la “isla 8” que se encuentra siguiendo el circuito vehicular alrededor de la zona arqueológica, para mayor referencias se encuentra a espaldas de la pirámide de la luna, cerca de la puerta 5 de acceso, una vez ahí el segundo restaurante de derecha a izquierda de nombre “el teotihuacano” ofrece deliciosos platillos a precios accesibles (pregunta por pulque que no viene en la carta) pero es de muy buena calidad.



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