San Juan Chamula

San Juan Chamula es quizás uno de los pueblos en Chiapas que mayor arraigo tiene por sus costumbres y cuya población se mantiene orgullosa de su herencia maya, se encuentra ubicado a escasos 10 kilómetros de San Cristóbal de las Casas, la zona de los Altos de Chiapas se distingue culturalmente por mantener casi intactas las costumbres prehispánicas de los antiguos mayas, aunque actualmente se consideran pueblos sincréticos a los cuales enriqueció la llegada de la nueva religió, en esta zona habitan mayas de las lenguas tzotzil, tzeltal, mame, tojolabal y chol.

Por ejemplo el Cristo ubicado dentro de la Iglesia principal del pueblo tiene una vista algo extraña para nosotros, la escultura aparece con un personaje bizco y con el cuerpo lleno de ronchas o pústulas, si se le pregunta a los chamulas ellos comentan que Cristo es una deidad solar que ellos adoptaron a partir de la evangelización de la zona y lo describen como un personaje que sufre de estrabismo, que tiene pústulas olorosas en el cuerpo y que esto le provoca un terrible hedor a perro muerto, a pesar de lo que se pudiera pensar, esto no es falta de respeto, simplemente es que a Cristo se le adjudican los parámetros culturales y sociales de los Dioses mayas del periodo Clásico relacionados al astro rey ya que estos tenían esta enfermedad visual y su cuerpo lleno de yagas abiertas ya que ellos en un mito de creación se arrojaron al fuego para reaparecer convertidos en el sol.

Religiosidad Chamula

Los grupos indígenas mantienen viva una de las celebraciones más tradicionales dentro de su cosmovisión, el Día de Muertos sigue cánones ideológicos y físicos distintivos de las diferentes regiones, por ejemplo en San Juan Chamula todo el pueblo participa, hacen caldo con res seca con repollo y tomate llamado Xunka, dentro de ramas de pinos están los altares familiares. Estos altares se adornan con "la flor del muerto" y se hace velación para acompañar a sus muertos en su tránsito por este mundo.



Estos indígenas son muy religiosos y la mezcla de estas dos aptitudes hace que el turista deba tomar unas precauciones para que la visita a San Juan Chamula acabe sin incidentes no deseados. Está terminantemente prohibido filmar o fotografiar sus ritos o procesiones religiosas así como el interior de sus iglesias. Si lo haces corres el riesgo de que incluso busquen lincharte. Esto también era extendible a que se les fotografiase sus personas pero en la actualidad han aprendido muy bien lo que son los derechos de imagen y se dejan retratar por unos cuantos pesos, antriormente ellos reusaban esta práctica ya que se pensaba que con cada fotografía se les robaba un fragmento de su alma, pero en el pueblo vecino de Zinacantán están totalmente prohibidas las cámaras fotográficas. El que no acate sus normas se arriesga a que le rompan la cámara, incluso hay noticias y un tanto de leyendas urbanas que cuentan que hace unos años llegaron a asesinar a un turista que no siguió sus reglas.

En la entrada del pueblo se levanta una gran cruz maya de color verde. La cruz es prehispánica cosa que sorprendió mucho a los conquistadores. Esta cruz hace referencia a los caminos y los cuatro vértices señalan los puntos cardinales, entre los mayas este elemento se conoce como la Cruz Parlante. Un poco de historia de este importante elemento en la cosmovisión chamula (y maya en general) nos dice que en 1850 mientras que los mayas reconsideraban el destino de su lucha en la Guerra de las Castas una “cruz parlante” apareció cerca de un cenote a Noh Cah Santa Cruz Balam Nah Kampolkoché o Chan Santa Cruz, hoy día conocido como Felipe Carrillo Puerto.

La Cruz Parlante en San Juan Chamula

Se dice que la cruz transmitió un mensaje divino que sirvió para reorganizar y revitalizar la campaña militar de los mayas rebeldes. El culto de la cruz parlante ayudó a los mayas a volver a la causa y la población de Chan Santa Cruz se volvió la capital política, militar y social de los rebeldes. El pueblo cayó a las fuerzas yucatecas varias veces pero los mayas siempre recuperaron el control demostrando fuerza y sagacidad en combate.

La cruz parlante sigue funcionando entre los mayas de Quintana Roo y Yucatán, en su momento representó el elemento más sagrado para el contacto con los Dioses que dictaban sus designios de manera directa por medio de este ícono sagrado. Según la proclama maya de Juan de la Cruz el nombre de este primer templo consagratorio para la cruz parlante llevaba el nombre de Balam Na [Casa del Jaguar].

Cuando este elemento apareció en una talla de caoba, los mayas pensaron que la cruz era milagrosa y que a través de ella sus dioses podían comunicarse con ellos y dictarles los designios; sin embargo esto tenía una explicación y fue hecho en complicidad con algunos religiosos con el pretexto de que si bien es cierto estaban engañando a los mayas, esto lo hacían para que de esta forma pudieran adorar a la cruz y ya después fuera más fácil que adoptaran el catolicismo por voluntad propia ya que los mayas siempre se distinguieron por ser un pueblo fiel y orgulloso de sus tradiciones y el cuál tardó mucho en asimilar la nueva religión.



El culto era dirigido por los llamados maestros cantores que interpretaban los designios de los Dioses que expresaban mediante la cruz y eran más una especie de secta cristiana que recibía las órdenes directamente de Dios. José María Barrera, un mestizo expulsado de Kampocolché colocó la cruz en un pequeño altar y ayudado por Manuel Náhuatl, que tenía facultades de ventrílocuo respondía a los mayas que frecuentaban el cenote y pedían a sus Dioses que los ayudara a sanar de sus males y los liberara del yugo de la conquista, esto fue aprovechado para plantear la idea que el que se comunicaba era el Dios cristiano y no los antiguos Dioses mayas.

Como ya lo mencionamos, los chamulas son fervientes católicos, aunque a su manera, pues mezclan ritos mayas con la ortodoxia, esto ha provocado que su comunidad eclesiástica esté excomulgada por el vaticano que no reconoce éstos antiguos ritos paganos heredados de sus antepasados mayas. Dominando la plaza se encuentra la pequeña iglesia de San Juán Chamula, muy parecida estructuralmente a la antigua pero ésta flamantemente pintada de blanco y sus contornos de azul claro. Este es el templo más sagrado de los chamulas. Típicamente colonial, de su fachada resalta un gran arco de medio punto con arquivoltas y jambas azules adornadas con cruces y círculos amarillos y blancos respectivamente. Lo atravesamos y accedemos al interior de la iglesia, parece que hayamos entrado en un mundo ultraterreno.

La oscuridad te envuelve, el ambiente está cargado de nubes de incienso, el suelo cubierto de millares de hojas de pino que forman una alfombra vegetal. Innumerables velas dispuestas ordenadamente por módulos, cada uno con un feligrés o con su familia entera, no hay bancos para sentarse por lo que todos están sentados en el suelo o estirados, mirando hacia abajo e invocando oraciones y cánticos en lengua maya. Por el suelo te encuentras gallinas degolladas y huevos a modo de ofrendas, también botellas de Coca-cola o Fanta o cualquier cosa que produzca gases que utilizan para eructar y de esta manera hacer salir los malos espíritus que puedan llevar dentro de su cuerpo. Antiguamente hacían un brebaje, el pox (pronunciado posh), que les producía eructos.

Los Barrios de San Juan Chamula

San Pedrito, San Juan y San Sebastián son los tres barrios que conforman a San Juan Chamula, en la entrada de cada uno de los barrios existe una enorme cruz que representa a una pareja de Dioses llamados Chul Metik y Chul Totik. La intensa mixtura de creencias que confluye en San Juan Chamula resulta de un influjo católico, producto de la evangelización durante la colonia, en coexistencia con un tenaz misticismo originario, en este caso maya. Y si bien la religión en México difícilmente escapa una cierta dosis de sincretismo, en este caso las raíces prehispánicas cedieron mucho menos terreno, lo que resulta en una surreal, y única, manifestación de la religiosidad de un pueblo.

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