Poscolonial o decolonial
De la crítica de Fanon a Walter Mignolo

En la discusión académica coexisten dos conceptos que son muy similares: el Poscolonialismo y el Decolonialismo. El primero hace referencia a la crítica que inicio con autores como Frantz Fanon, cerca de la década de los 60s, está crítica estaba centrada en las colonias europeas de África y el término decolonialismo hace referencia a finales del siglo XX y principios del XXI en Latinoamérica, donde surge teoría y movimientos subalternos que critican la intervención y el paso de la colonia en los países de América Latina. El teórico que ha dado fuerza al decolonialismo es Walter Mignolo.

Ambos autores, tanto Mignolo como Fanon, señalan el lado oscuro de la colonia. El concepto de colonizar en la actualidad tiene un tinte desagradable, que los mismos países colonizadores rechazan. Es la parte “sucia” del proceso de la globalización. En el caso latinoamericano el poder blando (soft power) que ejerce la cultura de EEUU sobre el resto del continente, en especial en los vecinos más cercanos, es muy evidente. Hay un culto hacia la cultura popular norteamericana. Los productos que más se consumen provienen de EEUU. No se necesita hacer un análisis profundo de este fenómeno, por el contrario se necesitaría estar ciego para ignorar el valor ideológico de la mercancía que viene de los países centrales como EEUU.

Cuando se menciona el derecho a internet, llevar la globalización y la modernidad a los países atrasados, “construir puentes de avance” hacia el primer mundo y otros conceptos que son muy bien recibidos en la ONU, se omite la parte gris, la parte de colonizar el tercer mundo, aniquilar su individualidad. Tanto en África como en América existían civilizaciones con visiones distintas al relato Europeo. Pero poco a poco, por medio del genocidio, el despojo y la imposición ideológica, la cultura Europea permeó como hegemónica en la mayor parte del mundo.



La hegemonía vino aparejada con el cristianismo, aunque difiere un poco el protestantismo del catolicismo la base es la misma. La posición privilegiada de Europa proviene del relato cristiano y el mapa de “T en O” que cita Mignolo para explicar la posición de Europa antes del descubrimiento de América:

Si, motivados por ese interrogante, leyéramos libros de historia mundial, veríamos que ninguna de las demás civilizaciones del siglo XVI -china, india, árabe-islámica, japonesa, inca, maya o azteca- dividían el mundo en tres continentes llamados Asia, África y Europa. Nos daríamos cuenta entonces de que solo los cristianos de Occidente dividían el mundo en tres partes, cada una de las cuales estaba dedicada a los tres hijos de Noé: Asia, a Sem; África, a Cam; y Europa, a Jafet. (Mignolo: 2007, 48)

Cuando la civilización alcanza a América arrasa con las religiones preexistentes, en el caso de la región que hoy corresponde a EEUU hubo un exterminio sistemático de las culturas originarias. En el caso de América Latina por necesidades económicas y la labor de los misioneros de las órdenes religiosas prevaleció el mestizaje. Lo que llevó a un desprestigio de América Latina, por su sangre impura, comparada con el vecino del norte que además de hablar inglés su sangre es sajona pura; no tiene mezcla como la latina y para hacer peor el caso de los países llamados latinos se le agrega que hablan español y portugués, lenguas de un nivel inferior como sus colonizadores que llevaron la sangre mora a sus descendientes latinos.

Los criollos hispanos aceptaron el concepto de latinidad porque los hacía sentir más cercanos al modelo francés y menos próximos a sus raíces indígenas. Pero este concepto latino escondía la inferioridad y la falta de reconocimiento como lo es EEUU y los países europeos.

Las castas y “la mala sangre” latina es un estigma que aún continua y se ve reflejada en la idiosincrasia del latino: el desprestigio y el racismo hacia la piel morena, a este respecto Fabrizio Mejía Madrid, en su ensayo “No digas que es prieto, di que está mal envuelto” hace un análisis del racismo en México, donde encuentra cifras del INEGI que demuestran el grado de racismo que tiene el país.

Mientras América Latina experimentaba el mestizaje, del otro lado, en África, las colonias Europeas se dedicaron sistemáticamente a utilizar a sus habitantes como mano de obra gratuita con el pretexto de ser seres inferiores por no ser blancos. Aunado a esto el despojo de las riquezas es un tema que no se pone sobre la mesa cuando se habla del enriquecimiento de los imperios europeos y la pobreza de los países africanos.

Franz Fanon, con formación es psiquiatría, hace mucho hincapié en el aspecto psicológico del colonizado. En Los condenados de la tierra se centra en la lucha de argelina por la independencia y en su valor ideológico. Fanon, contrarrestando la situación colonial habla de “la negritud”, una revaloración de la raza y los prejuicios impuestos por occidente. El autor es claro al mencionar que el negro tiene varios estigmas, la piel oscura es sinónimo de: salvaje, suciedad e ignorancia. El negro para los europeos, igual que el indígena, no tiene las mismas capacidades intelectuales que el hombre blanco. Por otro lado, siguiendo a Fanon, se le atribuyen las cualidades de fuerza bruta y vigor sexual que están aparejadas a su condición de hombre salvaje.



La negritud recupera por medio de la literatura la voz de los africanos, es una revaloración de las tradiciones y la ideología originaria de los pueblos aplastados por la hegemonía de occidente.

Aunque el camino para los procesos de decolonización aún están bastante lejos, ya hay varios nichos en los que se pugna por la separación epistémica de occidente. Como dice Mignolo: en América Latina también teorizamos y pensamos por más que le pese a los países europeos. (2007).

La tarea para los países que tenemos la carga de ser producto de la colonización es ser más rígidos en nuestro proceso formativo. En las clases con acceso a la educación superior, y como dice Fabrizio Mejía: menos morenas, se debe de pugnar por la decolonización. No necesariamente con la imposición de las culturas indígenas sobre la europea, pero si por una identidad propia, que no persiga ideales que corresponden a los países colonos.

Referencias

Fanon, Franz. (1984). Los condenados de la tierra. México, DF.: Fondo de Cultral Económica.

Mejía Madrid, Fabrizio. (2018). No digas que es prieto, di que está mal envuelto. 22 de agosto de 2019, de Revista de la Universidad de México Sitio web: https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/aa10d15d-5ee1-43ae-abc8-f16068a278ad/no-digas-que-es-prieto-di-que-esta-mal-envuelto

Mignolo, Walter. (2005). La idea de América Latina. Barcelona, España: Gedisa.

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