Octavio Paz

Biografía

Octavio Paz nació en una familia con herencia intelectual. Su historia va a estar marcada por la Revolución Mexicana. Su abuelo fue un militar al servicio de Porfirio Díaz con formación académica, esta formación le dio una visión más liberal y posteriormente el padre de Octavio Paz, Octavio Paz Solórzano estaría orientado al cambio y trabajaría al servicio de Emiliano Zapata.

El 31 de marzo de 1914, en plena revolución fue el día que Octavio Paz nació. Su madre, junto con su abuelo Irineo Paz tuvo que encargarse de su crianza temprana debido a las agitaciones y la vocación de su padre. Su educación la inició en EEUU cuando su padre, siguiendo a Zapata viajo para ese país, la impresión que causo a Octavio su estancia en los colegios fue bastante desagradable. Se tuvo que enfrentar a una barrera idiomática, le causó conflicto y rechazó por parte de sus compañeros. En 1919 regresó a México donde nuevamente encontró problemas con sus compañeros, un hecho que recordaría amargamente en sus memorias. En su adolescencia, a los 15 años para ser precisos, se encontró con dos momentos importantes en su vida. En primer lugar ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso y por otro lado empezó a comulgar ideológicamente con un grupo de jóvenes anarquistas que en ambos ambientes, el académico y el del grupo, se vería íntimamente ligado a la izquierda y al marxismo.



Su acercamiento a la poesía

Octavio paz empezó su incursión en el mundo de la poesía cuando conoció a D.H. Lawrence, quedó embelesado por su prosa que para él, se acercaba a la poesía. Publicó su primer articulo en 1930. Pero su periodo como poeta más activo fue en 1933 cuando publicó un poemario y conoció a Rafael Alberti. Alberti se caracterizaba por manifestar que la poesía debía estar al servicio de la revolución, es decir, mantenía los ideales franceses dadaístas y surrealistas de hacer arte con un sentido social. Este encuentro dejó escindido al joven poeta, sus ideales eran socialistas, sin lugar a dudas pero su poesía no, era “intimista” como la había calificado Alberti, pero en el fondo había algo de cierto en ello. Paz no sabía que camino tomar. Pero sin dudas no conciliaba su ejercicio poético con la revolución.

En 1937 publicó otro poemario Raíz del Hombre, fue ferozmente atacado por sus contemporáneos. Esto le dejó claro que no podía conciliar su visión poética con la acción socialista. Decidió separarse de todo ese mundo y dejó su cada y la escuela de derecho. Se internó en un viaje a Yucatán donde trabajó en la construcción de una escuela primaria para trabajadores rurales. Su poesía empezó a mutar y evolucionar. Momento preciso para viajar a Madrid al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Abandonó su quehacer en Yucatán y se fue para España el mismo año.

En ese congreso conoció a los escritores más importantes del momento, como era Hemingway, Tristán Tzara, Neruda, Malraux, entre otros. Esa estancia la aprovechó para viajar, conocer otros países europeos y conocer a personalidades de las letras. A su regreso de Europa en 1938, tras intensa actividad política en España, llegó a México para fundar la revista “Taller”, en la que escribió hasta 1941. En 1943 Octavio Paz consigue la Beca Guggenheim, con esta beca viaja EEUU para estudiar en La Universidad de Berkeley en California. A los dos años siguientes su vida de diplomático empezaría. En su primera incursión como diplomático fue destinado a Francia donde permaneció hasta 1951 y tuvo contacto con el movimiento Surrealista y sus personalidades como André Bretón, Salvador Dalí, etc. El pensamiento de los surrealistas influyó en su pensamiento y justo fue por esa época que su ensayo con tintes antropológicos más renombrado fue escrito en esas fechas. Ese texto saldría con el nombre de El laberinto de la soledad.

A partir de 1954 estuvo colaborando y fundando varias revistas, se vio afectado por los movimientos estudiantiles del 68 y también por los cambios convulsos que tuvo el país en esa época. Su mente nunca permaneció quieta. Siempre intranquilo, observando su entorno y escribiendo con la profundidad que lo caracterizaba. El 19 de abril de 1998 Octavio Paz murió en la Casa de Alvarado, ubicada en la calle Francisco Sosa del barrio de Santa Catarina, Coyoacán, Ciudad de México.

Obras

Poesía

• 1933: Luna silvestre
• 1936: ¡No pasarán!
• 1937: Raíz del hombre
• 1937: Bajo tu clara sombra y otros poemas sobre España
• 1941: Entre la piedra y la flor
• 1942: A la orilla del mundo y Primer día, Bajo tu clara sombra, Raíz del hombre, Noche de resurrecciones
• 1949: Libertad bajo palabra
• 1951: ¿Águila o sol? (en prosa)
• 1954: Semillas para un himno
• 1956: La hija de Rappaccini (poema dramático)
• 1957: Piedra de sol
• 1958: La estación violenta
• 1960: Libertad bajo palabra. Obra poética (1935-1957)
• 1962: Salamandra (1958-1961)
• 1965: Viento entero
• 1967: Blanco, escrito en tres columnas; permite diferentes lecturas
• 1968: Discos visuales, con Vicente Rojo
• 1969: Ladera este (1962-1968)
• 1971: Topoemas
• 1972: Renga, con Jacques Roubaud, Edoardo Sanguineti y Charles Tomlinson
• 1974: El mono gramático (en prosa)
• 1975: Pasado en claro
• 1976: Vuelta (hay una primera edición artesanal de 1971)
• 1979: Air Born/Hijos del aire, con Charles Tomlinson
• 1979: Poemas (1935-1975)
• 1987: Árbol adentro
• 1990: Obra poética (1935-1988)
• 1990: Figuras y figuraciones, con Marie José Paz

Ensayos

• 1950: El laberinto de la soledad (la edición revisada y aumentada es de 1959)
• 1956: El arco y la lira (una edición revisada y aumentada apareció en 1967)
• 1957: Las peras del olmo
• 1965: Cuadrivio
• 1965: Los signos en rotación
• 1966: Puertas al campo
• 1967: Corriente alterna
• 1967: Claude Levi-Strauss o El nuevo festín de Esopo
• 1968: Marcel Duchamp o El castillo de la pureza (la reedición ampliada, Apariencia desnuda, es de 1973)
• 1969: Conjunciones y disyunciones
• 1970: Posdata, continuación de El laberinto de la soledad.
• 1973: El signo y el garabato
• 1974: Los hijos del limo. Del romanticismo a la vanguardia
• 1974: La búsqueda del comienzo. Escritos sobre el surrealismo
• 1978: Xavier Villaurrutia en persona y obra
• 1979: El ogro filantrópico
• 1979: In/Mediaciones
• 1982: Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe
• 1983: Tiempo nublado
• 1983: Sombras de obras
• 1984: Hombres en su siglo y otros ensayos
• 1988: Primeras letras (1931-1943), colección de sus prosas de juventud
• 1990: Pequeña crónica de grandes días
• 1990: La otra voz. Poesía y fin de siglo
• 1991: Convergencias
• 1992: Al paso
• 1993: La llama doble
• 1993: Itinerario
• 1994: Un más allá erótico: Sade
• 1995: Vislumbres de la India
• 1996: Estrella de tres puntas. André Bretón y el surrealismo
• 2000: Luis Buñuel. El doble arco de la belleza y de la rebeldía

El laberinto de la soledad

El ensayo cumbre o más popular de Octavio Paz refleja la herida colonial que tiene el mexicano. Toca el tema común para el mexicano pero que en ocasiones causa pudor y estupor. Es el tema de “la chingada” el lugar en el que el mexicano nunca quiere estar. El lugar del chingado. Explica Paz en este ensayo de manera magistral como el mexicano le causa placer “chingar” y un tremendo sentido de humillación ser “chingado”. La raíz o el origen de la chingada viene de la conquista, es La Malinche, esa mujer que Hernán Cortés se apropió y que algunos dicen que traicionó a los Aztecas. Esta mujer refleja el síndrome de impotencia que tiene el mexicano ante la fuerza superior de otro individuo para dominarlo.

El ser chingado es una combinación de decepción, humillación, impotencia y deseos de venganza. Si bien es reflejo de la herida colonial que tiene México y casi todos los países latinos, la chingada también refleja otras situaciones ajenas a esto. Es un estado de desentendimiento de las cosas, mandar algo o alguien “a la chingada” es mandarlo al olvido. Este texto sin duda arroja mucha luz sobre la idiosincrasia del mexicano.

Frases de Octavio Paz

1. En la sexualidad, el placer sirve a la procreación; en los rituales eróticos el placer es un fin en sí mismo o tiene fines distintos a la procreación.
2. El amor es un sentimiento que sólo puede nacer ante un ser libre, que puede darnos o retirarnos su presencia.
3. La irrealidad de lo mirado da realidad a la mirada.
4. Una sociedad poseída por el frenesí de producir más para consumir más tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objetos de consumo.
5. Amar es desnudarse de los nombres.
6. La protección impartida al matrimonio podría justificarse si la sociedad permitiese de verdad la elección. Puesto que no lo hace, debe aceptarse que el matrimonio no constituye la más alta realización del amor, sino que es una forma jurídica, social y económica que posee fines diversos a los del amor.
7. Todo es hoy. Todo está presente. Todo está, todo es aquí. Pero también todo está en otra parte y en otro tiempo. Fuera de sí y pleno de sí…
8. La poesía nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio cubriendo un paisaje devastado por el insomnio.
9. Amar es combatir, es abrir puertas, dejar de ser fantasma con un número a perpetua condenado por un amo sin rostro.
10. La soberbia es el vicio de los poderosos.
11. Amamos a un ser mortal como si fuese inmortal.
12. Sin libertad, la democracia es despotismo, sin democracia la libertad es una quimera.
13. Alguna vez, frente a frente yo mismo, se deshizo mi rostro frente al espejo: ¿era mi propio rostro, ese helado reflejo de la nada?
14. El amor es una atracción hacia una persona única: a un cuerpo y a un alma. El amor es elección; el erotismo una aceptación.
15. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado.
16. Más difícil que despreciar al dinero es resistir a la tentación de hacer obras o de transformarse uno mismo en obra.
17. El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo.
18. En un mundo hecho a la imagen de los hombres, la mujer es sólo un reflejo de la voluntad y querer masculinos.
19. Ninguno es la ausencia de nuestras miradas, la pausa de nuestra conversación, la reticencia de nuestro silencio.
20. Vivir bien exige morir bien. Tenemos que aprender a mirar de frente a la muerte.

Algunos poemas de Octavio Paz

Niña

A Laura Elena
Nombras el árbol, niña.
Y el árbol crece, lento,
alto deslumbramiento,
hasta volvernos verde la mirada.
Nombras el cielo, niña.
Y las nubes pelean con el viento
y el espacio se vuelve
un transparente campo de batalla.
Nombras el agua, niña.
Y el agua brota, no sé dónde,
brilla en las hojas, habla entre las piedras
y en húmedos vapores nos convierte.
No dices nada, niña.
Y la ola amarilla,
la marea de sol,
en su cresta nos alza,
en los cuatro horizontes nos dispersa
y nos devuelve, intactos,
en el centro del día, a ser nosotros.

Epitafio de un poeta

Quiso cantar, cantar
para olvidar
su vida verdadera de mentiras
y recordar
su mentirosa vida de verdades.

Soneto III

Del verdecido júbilo del cielo
luces recobras que la luna pierde
porque la luz de sí misma recuerde
relámpagos y otoños en tu pelo.
El viento bebe viento en su revuelo,
mueve las hojas y su lluvia verde
moja tus hombros, tus espaldas muerde
y te desnuda y quema y vuelve yelo.
Dos barcos de velamen desplegado
tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado.
Es otoño en tu nuca: sol y bruma.
Bajo del verde cielo adolescente,
tu cuerpo da su enamorada suma.

El Fuego de cada día

A Juan García Ponce
Como el aire
hace y deshace
sobre las páginas de la geología,
sobre las mesas planetarias,
sus invisibles edificios:
el hombre.
Su lenguaje es un grano apenas,
pero quemante,
en la palma del espacio.
Sílabas son incandescencias.
También son plantas:
sus raíces
fracturan el silencio,
sus ramas
construyen casas de sonidos.
Sílabas:
se enlazan y se desenlazan,
juegan
a las semejanzas y las desemejanzas.
Sílabas:
maduran en las frentes,
florecen en las bocas.
Sus raíces
beben noche, comen luz.
Lenguajes:
árboles incandescentes
de follajes de lluvias.
Vegetaciones de relámpagos,
geometrías de ecos:
sobre la hoja de papel
el poema se hace
como el día
sobre la palma del espacio.

Apremio

Corre y se demora en mi frente
lenta y se despeña en mi sangre
la hora pasa sin pasar
y en mí se esculpe y desvanece
Yo soy el pan para su hambre
yo el corazón que deshabita
la hora pasa sin pasar
y esto que escribo lo deshace
Amor que pasa y pena fija
en mí combate en mí reposa
la hora pasa sin pasar
cuerpo de azogue y de ceniza
Cava mi pecho y no me toca
piedra perpetua que no pesa
la hora pasa sin pasar
y es una herida que se encona
El día es breve la hora inmensa
hora sin mí yo con su pena
la hora pasa sin pasar
y en mí se fuga y se encadena

Entre ir y quedarse

A Laura Elena
Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.
La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.
Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.
Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.
Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.
La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.
En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.
Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa

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