Encanto Michoacano Janitzio y Pátzcuaro

Pátzcuaro tiene un encanto sin igual, por algo los antiguos habitantes de Michoacán en tiempos de los calzonci purépechas, lo eligieron para ser lugar de recreo de la nobleza indígena, y a su vez, lugar de adoración en sus "cues" (templos); decían que ahí estaba la puerta del cielo por donde descendían y subían los dioses, por tanto, era la entrada al paraíso, y no estaban lejos de la realidad, porque la ciudad y sus alrededores son sitios apacibles y hermosos, bien podemos decir que esta región es el Edén Michoacano.

Fundación de Pátzcuaro

En el año de 1540, Don Vasco de Quiroga trasladó de Tzintzuntzan a Pátzcuaro Pueblo Mágico el Obispado de Michoacán, otorgándole a la ciudad la categoría de capital de Michoacán. Pátzcuaro Pueblo Mágico es una verdadera joya de la arquitectura colonial donde se pueden apreciar monumentos religiosos de estilo barroco y neoclásico en excelente estado de conservación. Edificios de adobe y teja le dan un singular aspecto, en armonía con plazas y fuentes. El trato siempre amable de su gente se conjuga en una atmósfera de encanto que invita a volver una y otra vez.



La producción de artesanía consiste en trabajos de madera, hierro forjado, cobre, hojalata, alfarería y textiles. Además de la fabricación de muebles coloniales de madera, industria textil, productos de corcho, mantas, artesanías de madera como bateas, máscaras y juguetes; alhajeros, herrería artística, joyería artística, figuras religiosas y papel picado.

La pesca una práctica sostenida desde el siglo XIII aproximadamente en el lago de Pátzcuaro, la zona de los grandes lagos de Michoacán era muy parecida a la Cuenca del Valle de México con sus lagos, la diferencia radica en que los lagos de Michoacán eran muy fértiles a diferencia de los 3 de agua salobre del centro de México.

Esto ayudó al desarrollo de una práctica fundamental en la vida de las sociedades establecidas cerca de este gran cuerpo de agua: la pesca. Los Puhrépechas tenían en esta actividad gran parte de la recolección de alimentos para sus pueblos que se establecieron en dos grandes capitales: Ihuatzio y Tzintzuntzan; existen representaciones pictóricas del siglo XVI donde se ven a pescadores en el lago de Pátzcuaro como sigue pasando en la actualidad.

La Pesca Purépecha

Los pescadores Purépechas utilizaban unas redes de fibra de maguey y corteza a manera de "mariposa" y embarcaciones de troncos ahuecados con remates cuadrados. Se piensa que los pescadores sobre el lago de Pátzcuaro asemejan el vuelo de las mariposas, esto porque cuando las redes son alzadas asemejan las alas de este insecto, la pesca tradicional se sigue llevando a cabo de la misma manera en el Lago de Pátzcuaro.

Leyenda de Janitzio

De acuerdo a la leyenda, en esta noche, al ocultarse el astro brillante, surgen las sombras de Mintzita, hija del Calzoncin Tizintzicha, y de Itzihuapa, hijo de Taré y heredero de Janitzio. Locamente enamorados, Mintzita y Itzihuapa no pudieron desposarse por la inesperada llegada de los conquistadores. Preso ya el Calzoncin, padre de Mintzita, por Nuño de Guzmán, quiso la princesa rescatarlo ofreciéndole un tesoro que se encontraba bajo las aguas, entre las islas de Janitzio y La Pacanda. Y cuando el esforzado Itzihuapa se aprestaba a extraerlo, se vio atrapado por veinte sombras de los remeros que lo escondieron bajo las aguas y que fueron sumergidos con él. Itzihuapa quedó convertido en el vigésimo primer guardián de la riqueza.

En la noche del Día de Muertos, al lúgubre tañer de los bronces de Janitzio, despiertan todos los guardianes del tesoro y suben la empinada cuesta de la isla hasta el panteón, al cual llegan una vez que este yace alumbrado por miles de cirios y veladoras, se embriagan con el aroma de las flores. Los dos príncipes, Mintzita e Itzihuapa, se dirigen al panteón para recibir la ofrenda de los vivos a las luces plateadas de la luna. Ahí, ambos espectros se musitan al oído palabras cariñosas y, ante las llamas inciertas de los cirios, se confunden y ocultan de las miradas indiscretas de los vivos. En tanto, las estrellas fulguran intensamente, las campanas repican y, abajo, las aguas del lago gimen como un alma en pena, recordando a los 21 seres que protegen el tesoro de los Calzoncin purépechas.



El 31 de octubre en las inmediaciones de la isla de Janitzio, muy temprano en la mañana se reúnen los pescadores para cazar patos, mediante el Tsipak'i, (tirador o propulsor) y una vara de carrizo de aproximadamente 2 metros cuya punta son tres afilados picos de acero, la finalidad es preparar dicho pato para depositarlo como ofrenda el día 1o de noviembre. “Hapunda”, la noble de la isla de Yunuén, era excepcionalmente bella y gentil. Llegada su fama a oídos de unos invasores chichimecas, se proponen raptarla y entregarla a su propio gobernante. Los hermanos de la princesa le ofrecen defenderla, pero ella sabe que el ejército enemigo es mucho más poderoso, de modo que decide escapar y contarle su drama al lago de Pátzcuaro, que es su novio.

Éste le aconseja que se sumerja en sus aguas y se unan así para siempre. Luego de hacerlo, Hapunda renace en forma de garza blanca y vive en el lago al que adorna y del que se nutre. Comentario: “Hapunda”, en purépecha antiguo, significaba lago o laguna. Hoy, el vocablo correspondiente es “Japunda”. En la referida leyenda el nombre se da a la princesa que se convierte en garza, y no al cuerpo de agua, que es el de “Pátzcuaro”.

Esta región, cuenta con dos zonas arqueológicas (Ihuatzio y Tzintzuntzan). Los lagos, bosques y montañas brindan la posibilidad de practicar diversas actividades de turismo de aventura. Entre las fiestas destacan la del Señor del Rescate de Tzintzuntzan, Semana Santa y "Noche de Muertos", espectacular ceremonia indígena de reconocimiento internacional, esta se realiza los días 1 y 2 de noviembre, cuando se depositan ofrendas a los difuntos en el panteón municipal. Así como la Feria Nacional del Cobre.

Tip

Como tip no pueden dejar de probar la gastronomía típica de Janitzio donde en los pasillos de la Isla se ofrecen deliciosos “pescaditos blancos” que son típicos y endémicos del Lago, para llegar a Janitzio se tiene que arribar al embarcadero de Pátzcuaro donde se toma un recorrido en lancha con un costo aproximado de $100 en recorrido redondo, no importa que se tarden un rato en la isla, este pago cubre el recorrido de regreso cuando decidan salir de la isla y durante todo el día y parte de la noche existen embarcaciones que constantemente navegan entre ambos puntos.

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