Esperando a Godot

La obra Esperando a Godot de Samuel Beckett es un ícono del teatro del absurdo. En ella el autor muestra la banalidad, mezquindad, violencia, ignominia y miseria en que viven Vladimir y Estragón; dos indigentes que convierten su vida en una perpetua inutilidad, la paralizan para esperar a un desconocido ¿Cuánto tiempo llevan esperando a Godot? ¿Cuánto tiempo más lo esperarán? Nadie lo sabe. Tal vez días, meses, años, décadas. Todos los días inventan dinámicas para entretenerse, platican sus sueños, cualquier pretexto es bueno para pasar el tiempo. Ambos comparten la desgracia de una existencia carente de significado y sentido. De acuerdo con el filósofo Alemán Martín Heidegger el Ser es el concepto más general de todos. En este sentido hay dos tipos de entes: óntico y ontológico. El primero refiere a todos aquellos entes que no poseen una conciencia, es decir, sólo tienen la particularidad de existir en el mundo, en relación con otros objetos, por otro lado, lo ontológico refiere a la existencia humana. Esto significa que el ser humano o ser-ahí como él lo denomina a diferencia del resto de los entes tiene posibilidades de ser: Este ente que somos en cada caso nosotros mismos y que tiene entre otros rasgos la “posibilidad de ser” del preguntar, lo designamos “ser-ahí”. El hacer en forma expresiva y de “ver a través” de ella la pregunta que interroga por el sentido del ser, pide el previo y adecuado análisis de un ente (el “ser-ahí”) poniendo la mira en su ser. (Heidegger, 2018, p.17). Para el filósofo cualquier persona tiene la capacidad de plantearse la pregunta por el sentido de la vida. En este tenor, a pesar de la monotonía y banalidad de la existencia o tal vez justo por ello, Vladimir parece tener un momento de lucidez ante el desastre y dice lo siguiente: ¿Habré dormido mientras los otros sufrían? ¿Acaso duermo en este instante? Mañana, cuando crea despertar, ¿qué diré acerca de este día? ¿Que he esperado a Godot, con Estragón, mi amigo, en este lugar, hasta que cayó la noche? ¿Que ha pasado Pozzo, con su criado, y que nos ha hablado? Sin duda. Pero ¿qué habrá de verdad en todo esto? (Estragón, que en vano se ha empeñado en descalzarse vuelve a adormecerse, Vladimir lo mira) El no sabrá nada. Hablará de los golpes encajados y yo le daré una zanahoria […] Hay tiempo para envejecer. El aire está lleno de nuestros gritos. […] Pero la costumbre ensordece. ¿Qué he dicho? (Beckett, 2006, p.80).

Para Heidegger todos los entes tienen una función muy clara: el clavo, el martillo, el cuadro, la pared, la casa etcétera. Todo sirve para algo, tiene una razón de ser y un significado. El mundo de los objetos es construido por y para el ser-ahí, no obstante la existencia del ser-ahí carece de sentido y significado pero justo ésta carencia es el soporte de su existencia porque de lo contrario seríamos un ente como cualquier otro. El conflicto de Vladimir y Estragón descansa en condenar su existencia a un nivel óntico y no cambiar nada. Condenan su existencia la repetición:

VLADIMIR: Cuestión de temperamento.
ESTRAGON: De carácter.
VLADIMIR: No se puede hacer nada.
ESTRAGON: Es inútil esforzarse.
VLADIMIR: Uno sigue siendo lo que es.
ESTRAGON: Por mucho que se retuerza.
VLADIMIR: El fondo no cambia.
ESTRAGON: Nada que hacer. (Beckett, 2006, p.14).



Referencias

-Beckett, S. (2006). Esperando a Godot. Recuperado el 5 de septiembre del 2019. Disponible en la página web: http://www.ultimorecurso.org.ar/drupi/files/becket.pdf

-Leyte, A. (2015). El fracaso del ser. España: Bonalletra Alcompas.

-Heidegger, M. (2018). El ser y el tiempo. Ciudad de México: FCE.

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