DHL de Luis Eduardo Yee

DHL es un monólogo de reflexión escrito por Luis Eduardo Yee, quien da vida a Félix. La puesta en escena está a cargo de La compañía de teatro Bocanegra que vio la luz en el año 2009. El distintivo de la compañía descansa en estimular a los actores a crear sus propios discursos con el propósito de generar una voz que se encarne en un sujeto agudo para entender, referir y pensar su realidad, nada está dicho, el teatro es el vehículo para reformular, quizá un nuevo discurso a partir de una narrativa auténtica, estética y artística. En este clima de extremada apertura nace DHL y el resultado es sumamente asombroso.

En este tenor, Félix el personaje estelar inicia su relato mientras arma una pequeña casa de campaña y a medida que avanza la narración se pone un overol naranja, rodilleras, coderas y guantes en calidad de armadura para emprender una búsqueda ontológica de la autenticidad de su ser, aunque ello le resulte doloroso porque es un hombre aprensivo.



Félix es ordinario, minucioso, obstinado y monótono. Su mundo para él es perfecto. Tiene la novia que siempre quiso, Rosita. Su compañera de Kínder, ama su trabajo y no necesita nada más. Todos sus miedos y preocupaciones se diluyen en el flujo de su cotidianidad. ¿Qué de malo puede ocurrir en un mundo tan simple?

Su vida transcurre inadvertida hasta que un día debe entregar un misterioso paquete en calidad de urgente, si no lo entrega lo despedirán. Pero hay un pequeño detalle, el destino del paquete no existe, pues la dirección no figura en el mapa, vaya dilema y frustración para una persona que ha dedicado tanto tiempo a ese oficio.

Para Félix no entregar el paquete representa un grave conflicto. Gran parte de su vida se ha dedicado a entregar paquetes en tiempo y forma, sin retrasos ni errores. Conoce con detalle y precisión el nombre y ubicación de todas las calles, avenidas, parques, escuelas, tiendas y puestos de su ruta. ¿Cómo llegar a un lugar que no figura en el mapa minuciosamente trazado en su memoria?

Para un hombre como Félix que no pierde el tiempo en formular preguntas filosóficas, en intentar ser más inteligente que otros o salir de su estado de confort enfrentar un problema de esa clase es algo abrupto y desmedido. Ante el aprieto su único sostén emocional es su amada Rosita. Pero ella no puede ayudarlo, pues toma una decisión que afectará su ánimo aún más. Es en este punto cuando Félix se siente realmente perdido pues nada de lo que conocía es ya una certeza.

La travesía inesperada tal vez lo obligue a encontrase a sí mismo, aunque el viaje se presenta como una pesadilla, pues su vida normal y ordinaria desaparece sin que él pueda evitarlo. Las circunstancias desnudan su ser y lo único que queda es la fragilidad de un hombre aprensivo, enclenque y necio. La angustia y la soledad quizá le ayudarán a encontrar nuevo significado a su vida.

Bibliografía consultada:

Consultado el día 3 de julio del 2020. Disponible en la página web:
http://losbocanegra.com/

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