Cultura Maya

Los mayas se ubican hacia el sureste de México en los estados de Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Tabasco y más al Sur a los territorios de Guatemala y Honduras (aunque posiblemente hayan llegado incluso a Nicaragua), al día de hoy las fronteras no se encuentran totalmente definidas así que puede varias la localización, los mayas no eran un Imperio como muchos supondrían sino que eran un conglomerado de pueblos en alianzas estratégicas en busca de territorio y poder, los mayas tuvieron un gran avance en ciencias como la astronomía, la agricultura y las matemáticas (con la temprana utilización del cero), sin embargo, esto no hizo que la región estuviera exenta de fuertes conflictos políticos y territoriales que desencadenarían en grandes guerras.

La forma de gobierno estaba regida por un gran personaje a la cabeza estatal por cada comarca o pueblo maya, este personaje conocido como Halach U’inik controlaría el destino de una ciudad, aunque siempre tomando en cuenta al consejo de ancianos que lo acompañaban, la nobleza regía con mano dura y los pueblos mayas se convirtieron rápidamente en unos asentamientos fuertemente estratificados y con diferencias sociales relevantes.

Creían que los cielos estaban sostenidos en los cuatro puntos cardinales por los señores “Zacal-Bacab”, “Canal-Bacab”, “Chaac-Bacal” y “Ekel-Bacab”, tenían también la creencia de haber nacido de unos árboles llamados Ceiba, y tenían muchas otras deidades que sería inútil enumerar, pero que iban correspondiendo a todas las necesidades de la vida, aún las más sencillas y domésticas. El cosmos es una generalidad donde las cosas terrenales y divinas conviven, donde lo sagrado y lo profano se fusionan en una maquinaria perfecta que conlleva el devenir del mundo, del ser humano y más allá del Universo. A través de este lugar, se mueven los Dioses, pelean y manejan los hilos de las humanidades regalándoles bienes o provocando penas y desgracias, todos son complementarios y necesarios para la vida terrenal. La voluntad de los Dioses suele ser muy caprichosa y por esto el ser humano debe de llevar a cabo ciertas acciones para mantener el equilibrio cósmico en su lugar y que esto pueda generar una continuidad en el tiempo/espacio que ellos ocupan, en apenas una ínfima porción del cosmos.

Natural era que los Mayas tuviesen gran número de ídolos, dice Cogolludo, algunos de madera, los más de barro y que tanto apreciaban los de madera, que se heredaban como cosas de valor, pero era tanta la cantidad de deidades que tenían, que cuando fue tomada la gran laguna del Petén, que llamaba “Chaltuna” y asaltada la ciudad de Tayassal o Taitzá, no se pudieron reducir a cuenta los que ahí se encontraron; pues a más de estar llenos de ellos veintiun templos grandes que tenía la población en lo alto de sus “Holmul” o basamentos, eran innumerables los que se hallaron en las casas particulares, tanto que en los banquillos que de asiento servían, se encontraba en cada uno dos o tres idolillos de diversas figuras.

La “invasión” de los Toltecas y Quetzalcóatl también está registrada en la tierra Maya de los altos de Guatemala, a tal punto que a partir de su llegada los testimonios escritos relatan que cambió la composición étnica, la situación política, la cosmovisión y la memora histórica de estos pueblos. Por los testimonios arqueológicos sabemos que los orígenes de los pobladores de esta región se remontan a los inicios de la sociedad Maya del Preclásico, cuando en el Mirador, Cerros, Uaxactún y Tikal se formaron los primeros reinos Mayas en el norte de Guatemala. Por eso sorprende que los testimonios escritos relativos a las tierras altas de Guatemala declaren que los ancestros de las dinastías que gobernaron esas tierras desde el siglo IX en adelante provenían de la legendaria Tollan de los Toltecas y hablaban lengua Nahua o mexicana.



El Popol Vuh, el texto fundamental de los Mayas quichés de Guatemala, relata que en la creación del cosmos participó el señor Gucumatz (nombre compuesto por “Guc” plumas verdes y “Cumatz” serpiente), que es una traducción del Quetzalcóatl de los Toltecas. Luego que el cosmos fue ordenado y las deidades procrearon a los cuatro primeros hombres: Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iquí-Balam, ancestros de las dinastías quichés, el primero de ellos inició el peregrinar desde la legendaria Tollan, que situaban hacia el este hacia las tierras altas de Guatemala.

La religión maya era al igual que la del Centro de México politeísta ya que existían un sinfín de Dioses (aunque entre los mayas el proceso de investigación en este apartado aún falta de profundidad) tenemos entre los más importantes a Chaac, Dios de la lluvia, Ah Puch, Dios del Xibalbá (inframundo) y a Kinich Ahau el Dios Sol. La vestimenta de los mayas era muy parecida a la de los mexicas del Centro de México, los hombres nobles usaban ropas de algodón como enaguas y camisolas aparte de capas, tocados de plumas preciosas (de quetzal, guacamayas y otras aves) y joyas de oro y jade, las mujeres por su parte utilizaban generalmente una vestimenta de una sola pieza larga que les cubría desde el cuello, el torso, las espaldas y llegaba a las rodillas.

Grandes Hallazgos

En junio de 1953 el arqueólogo mexicano Alberto Ruz Luhillier comenzó las excavaciones en el llamado templo de las Inscripciones de Palenque, al excavar el templo principal descubrió unas escalinatas internas que descendían por el edificio hasta su base, ahí lo esperaba lo que se considera uno de los más grandes hallazgos de la arqueología mexicana: la tumba de Pakal el Grande. En el periodo Clásico entre las élites mayas con el fin de mantener a su pueblo llevaban a cabo ritulales diversos para comunicarse con la llamada serpiente-visión y también propiciar buenas lluvias y excelentes cosechas. Ya que eran los representantes de los dioses en la tierra y por ellos estos prodigaban al hombre de su sustento. Ello queda de manifiesto en la parafernalia que usaba la élite donde destaca el uso del jade, el cual era viso como un objeto sagrado asociado a la fertilidad de la tierra y a la vegetación. Esto queda de manifiesto en conjunto en todo el entierro de Pakal, donde vemos al propio K’inich Janaab’ Pakal emergiendo de las fauces del inframundo como una plata de maíz de forma cruciforme. Su cuerpo fue cubierto de cinabrio cuyo color rojo los mayas identificaban con el oriente, rumbo asociado a la fertilidad. El ajuar funerario de Pakal, ricamente elaborado de jade, lo reinventa como dios del maíz y a su vez el maíz como árbol del mundo y centro del universo.

Existen pocos ejemplos de arquitectura Gótica o Neogótica en México pero los presentes se consideran parte del grupo de edificios más bellos del país entre los que destacan La Catedral de Guadalajara, El Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento (Guadalajara), El Santuario Guadalupano de Zamora (Michoacán), La Catedral de Tepic (Nayarit), La Parroquia de San Miguel Arcángel (San Miguel de Allende Guanajuato), El Templo Salesiano de María Auxiliadora de Morelia y la Catedral de Matehuala San Luis Potosí.

En sus manos y junto a sus pies se encontraron cuatro cuentas de jade que simbolizan los cuatro rumbos. El centro fue indicado por una figurilla de jade que representa al dios del maíz cocodrilo colocada sobre la región pélvica de la osamenta. Otra figurilla que representa al dios Pax fue encontrada junto a su pie izquierdo. Él se vuelve el alimento base de su pueblo y por antonomasia de toda el área mesoamericana, pero no es el único a los lados del sarcofago vemos a su parentela: en la cabecera y los pies a sus padres Ix Suk K’uk y K’an Moh Ix emergen del suelo como árboles de nanché y cacao respectivamente. A los costados se halán sus abuelos e hijo Ahkal Mo’ Nab I, Ix Yohl Ik’nal y K’an Bahlam I surgiendo como árboles de guayabo, zapote y aguacate. Con esto se podría decir que el sarcofago de Pakal es incluso una semilla de vida y sustento para el pueblo de Lakamhá-Palenque, con este descubrimiento conocimos un poco más de la cosmovisión y costumbres funerarias de los mayas.

Algunos de los sitios arqueológicos más conocidos de la cultura maya son Palenque, Toniná y Yaxchilán en Chiapas, Uxmal, Chichén Itzá y Kabah en Yucatán, Calakmul, Becán y Edzná en Campeche, Tikal en Guatemala, Cobá, Tulum y Cozumel en Quintana Roo, Comalcalco en Tabasco por mencionar solo algunas, cada región y cada ciudad tienen diferencias arquitectónicas distintivas que designan a los diferentes estilos mayas.

Los Mayas en El Siglo XIX

Guerra de Castas se denominó al movimiento social armado que los nativos mayas del sur y oriente de Yucatán iniciaron en el mes de julio de 1847 contra la población de blancos (criollos y mestizos) que se encontraba establecida en la porción occidental de la península de Yucatán. La guerra, que costó cerca de un cuarto de millón de vidas humanas, terminó oficialmente en 1901 con la ocupación de la capital maya de Chan Santa Cruz por parte de las tropas del ejército federal mexicano. El conflicto social maya surgió en Yucatán debido a que los indígenas habían sido sometidos religiosa, cultural y físicamente durante muchos años bajo un férreo control social por parte de españoles y criollos. Ante esta situación de pobreza y desigualdad social, los indígenas mayas se sublevaron. El levantamiento de los pueblos mayas supuso un duro golpe al control español de la región, en 1847 siendo gobernador de Yucatán Santiago Méndez su administración se percató de una enorme concentración de indígenas mayas estaban juntando armas y se preparaban para una gran insurrección en la hacienda Culumpich, propiedad de Jacinto Pat.

Los Mayas un pueblo vivo

Los Mayas habitan en la península de Yucatán, en los tres estados que la conforman: Yucatán, Campeche y Quintana Roo, la península es una planicie calcárea, con pocas elevaciones, suelos permeables en los que por filtración de lluvia hay corrientes subterráneas y cavernas de agua que forman cenotes. Sus casas en los tres estados tienen forma ovalada, con paredes de varas entretejidas, que en Yucatán y Campeche se recubren con barro y se pintan con cal, los techos son de palma o guano.



El traje de la mujer en Campeche y Yucatán consta de Huipil de algodón con tiras de flores bordadas a mano o a máquina alrededor del cuello y en la parte inferior, enagua, rebozo, y generalmente van descalzas. Los hombres visten con calzón corto que se cubre con una especia de delantal, camisa de manga corta, sombrero de palma y alpargatas de suela y correas, en las festividades llevan calzón largo, guayabera, pañuelo rojo en el cuello y alpargatas de tacón. En Quintana Roo los hombres visten con calzón corto, camisa con botones en la parte de enfrente, alforzas verticales y bolsas, alpargatas o sandalias y sombrero de palma, mientras que la mujer lleva enagua, blusa larga llamada “Hipik” con flores bordadas en distintos colores alrededor del cuello y en la parte inferior, rebozo de seda o algodón y generalmente andan descalzas. La agricultura es la actividad básica en los tres estados, se siembra maíz, frijol, chile, calabaza, yuca, jícama, camote, melón, cebolla, jitomate, hierbas de olor y en pequeña escala tabaco, se crían cerdos, aves de corral y ganado vacuno en pequeña escala, se crían abejas para la obtención de cera y miel; la caza y la pesca solo son para consumo local. Se elaboran artesanías como artículos de fibra de henequén y palma, bordados en algodón, en Campeche se tejen sombreros y otros artículos con una fibra llamada “jipi” y se hacen trabajos en carey. La organización social es en familia nuclear y a veces se dan casos de familias extensas.

En su mayoría se practica la religión católica mezclado con el culto a las deidades Mayas prehispánicas como a los “Choques” o señores de la lluvia a quienes se hace una ceremonia anual llamada “Cha-Chaac” para pedir por la lluvia y buenas cosechas, se sigue creyendo en los Alux, Bokol-Otoch (idolillos de barro), la Xtabay (espíritu que roba el alma a los hombres) y vive en las Ceibas, cada pueblo tiene su santo patrono.

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