Lord Byron el poeta misterioso

Biografía

George Gordon Byron nació en Londres, Inglaterra el 22 de enero de 1788. Fue un noble aristócrata conocido por sus extravagancias y por su poesía, que fue característica del movimiento Romántico inglés.

Juventud y el título de Lord

Su padre, falleció cuando tenía 3 años, heredándole solo el parentesco con su nombre y deudas económicas. Durante su infancia Byron aprendió a valerse por si mismo. Luchó contra burlas por una deformidad en el pie que le causaba una cojera. Con la edad aprendió a disimularla y hacerla parte de sus gestos excéntricos. A la edad de 9 años, la madre de Byron lo puso a disposición de una institutriz, Mary Gray, que lo instruyó en la biblia y en los placeres sexuales. A pesar de su corta edad Byron tuvo sus primeros encuentros con su institutriz lo que lo marcaría de por vida. Al poco tiempo ingresó a estudiar a la Aberdeen Grammar School. Donde estudió el latín con rigurosidad, pero tuvo que interrumpir sus estudios debido a la repentina muerte de su tío William Lord Byron, del cual heredo el título nobiliario, una propiedad algo descuidada y unas cuantas deudas. En su traslado a la propiedad de Newstead Abbey conoció a su prima Mary Duff, de la que siempre estuvo enamorado y en ese momento lo rechazó por ser muy menor que ella. En ese sentimiento de rechazo nacieron los primeros intentos poéticos de Lord Byron.



En 1805 el joven Byron se trasladó a la Universidad de Cambridge, donde aprendió algo de boxeo y esgrima, además de distinguirse por su estilo excéntrico. No obstante debido a sus hábitos suntuosos tuvo que abandonar la universidad por falta de dinero. Regresó a vivir con su madre y se dedicó de lleno a la poesía.

Sus obras publicadas y su matrimonio

En 1807 se publicó su primera obra poética Horas de ocio, la obra suscitó críticas diversas, pero a Byron eso no le causó un desanimo, al contrario lo estimulaba para escribir más y publicar más trabajo. A los años siguientes emprendió un viaje por Europa, pasando por España, Portugal, Francia y aprovechando la cercanía visitaría Turquía y otros países africanos. Su travesía se vio interrumpida por la muerte, su madre y uno de sus amigos fallecieron en 1811. Este hecho lo sumió en la depresión, se obsesionó con la muerte y su obra poética tomó ese tema como central.

Cuando su trabajo sobre sus viajes fue publicado en 1812 saltó a la fama. Estuvo ocupando un puesto en la cámara de los lores, pero solo ganó enemistades. Tuve un matrimonio breve debido a las infidelidades de Byron. Su esposa lo abandonó y Byron emprendió su último viaje por Europa en 1816. Byron estaba harto de la vida inglesa y de las acusaciones en su contra. De ese viaje no volvió jamás, nuevamente paso tiempo en Francia, en España y otras naciones europeas. Su viaje llegaría a su fin en Grecia. En 1923 fue convocado para formar parte de las huestes del ejercito inglés para la liberación griega.

Durante su estancia, en 1824, sufrió de un ataque epiléptico. Los médicos le prescribieron una sangría, a la que se negó en primera instancia, después de las insistencias médicas accedió. Algunos testigos aseguran que le sacaron cerca de dos litros de sangre. Evidentemente quedo exangüe y no pudo recuperarse. Falleció el 9 de abril de 1824 en Missolonghi. No pudo lograr su meta de ver al pueblo griego libre.

Datos sobre Byron

En la actualidad el personaje de Lord Byron se ha mitificado por su estilo de vida, sus aventuras románticas, que van desde incestuosas hasta la sodomía. Se han escrito diversos texto sobre su vida y también adaptaciones cinematográficas.

Entre estás resalta el trabajo de la BBC

También es notable la película de Mary Shelley que aborda la vida de la escritora de la novela Frankenstein y su relación con Lord Byron.

Obras

• 1807: Horas ociosas
• 1809: Bardos ingleses, críticos escoceses
• 1812-1818: Las peregrinaciones de Childe Harold
• 1813: La novia de Abidos
• 1813: El Giaour
• 1814: El corsario
• 1814: Lara
• 1815: Melodías hebreas
• 1816: El sitio de Corintio (poema)
• 1816: Parisina
• 1816: El prisionero de Chillon
• 1816: El sueño (poema)
• 1816: Prometeo
• 1816: Oscuridad
• 1817: Manfredo
• 1817: Las lamentaciones por el Tasso
• 1817: Beppo
• 1818: Mazeppa
• 1819: La profecía de Dante
• 1820: Marino Faliero
• 1821: Sardanápalo
• 1821: Los dos Foscari
• 1821: Caín
• 1821: La visión del juicio
• 1821: Cielo y tierra
• 1822: Werner
• 1821: El deformado transformado
• 1823: La Edad de Bronce
• 1823: La isla
• 1824: A mis treinta y seis años
• 1819–1824: Don Juan (incompleto a causa de su muerte)

Obras importantes de Lord Byron:

Don Juan

La obra de Don Juan pretendía ser un poema épico, que narra las aventuras del joven Don Juan. Esta obra está inconclusa. El escritor falleció sin terminarla. A pesar de que es una obra inconclusa se puede ver el alto nivel estilístico de la poesía de Lord Byron. El personaje un joven con atributos físicos inigualables se ve inmerso en diferentes peripecias. Enamora a las mujeres equivocadas, es hecho prisionero, naufraga, etc.

Frases de Lord Byron

La sangre sirve solo para lavar las manos de la ambición.
El que no ama su patria no puede amar nada.
La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos.
El matrimonio es al amor lo que el vinagre al vino. El tiempo hace que pierda su primer sabor.
El mundo no puede dar alegrías tan grandes como son las que quita.
Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.
Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo.
El amor es muy tímido cuando es nuevo.
El mejor profeta del futuro es el pasado.
No hay nada, sin duda, que calme el espíritu tanto como el ron y la verdadera religión.
La amistad es el amor, pero sin sus alas.
Al que cae de una dicha cumplida no le importa cuan hondo sea el abismo.
En su primera pasión, la mujer está enamorada del ser amado; en todas las demás, sólo está enamorada del amor.
La noche muestra a las estrellas y a las mujeres bajo una luz mejor.
La envidia hace muecas, no se ríe.
Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.
El dinero a la mano es como la lámpara de Aladino.

Poemas

"Camina bella, como la noche..."

Camina bella, como la noche De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.
Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.
Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
Y hablan de días vividos con felicidad.
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón con inocente amor!

"La partida"

¡Todo acabó! La vela temblorosa se despliega a la brisa del mar, y yo dejo esta playa cariñosa en donde queda la mujer hermosa, ¡ay!, la sola mujer que puedo amar. Si pudiera ser hoy lo que antes era, y mi frente abatida reclinar en ese seno que por mí latiera, quizá no abandonara esta ribera y a la sola mujer que puedo amar. Yo no he visto hace tiempo aquellos ojos que fueron mi contento y mi pesar; los amo, a pesar de sus enojos, pero abandono Albión, tierra de abrojos, y a la sola mujer que puedo amar. Y rompiendo las olas de los mares, a tierra extraña, patria iré a buscar; mas no hallaré consuelo a mis pesares, y pensaré desde extranjeros lares en la sola mujer que puedo amar. Como una viuda tórtola doliente mi corazón abandonado está, porque en medio de la turba indiferente jamás encuentro la mirada ardiente de la sola mujer que puedo amar. Jamás el infeliz halla consuelo ausente del amor y la amistad, y yo, proscrito en extranjero suelo, remedio no hallaré para mi duelo lejos de la mujer que puedo amar. Mujeres más hermosas he encontrado, mas no han hecho mi seno palpitar, que el corazón ya estaba consagrado a la fe de otro objeto idolatrado, a la sola mujer que puedo amar. Adiós, en fin. Oculto en mi retiro, en el ausente nadie ha de pensar; ni un solo recuerdo, ni un suspiro me dará la mujer por quien deliro, ¡ay!, la sola mujer que puedo amar. Comparando el pasado y el presente, el corazón se rompe de pesar, pero yo sufro con serena frente y mi pecho palpita eternamente por la sola mujer que puedo amar. Su nombre es un secreto de mi vida que el mundo para siempre ignorará, y la causa fatal de mi partida la sabrá sólo la mujer querida, ¡ay!, la sola mujer que puedo amar. ¡Adiós!..Quisiera verla… mas me acuerdo que todo para siempre va a acabar; la patria y el amor, todo lo pierdo… pero llevo el dulcísimo recuerdo de la sola mujer que puedo amar. ¡Todo acabó! La vela temblorosa se despliega a la brisa del mar, y yo dejo esta playa cariñosa en donde queda la mujer hermosa, ¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

"Hubo un tiempo... ¿Recuerdas?"

Hubo un tiempo… ¿recuerdas? su memoria
Vivirá en nuestro pecho eternamente…
Ambos sentimos un cariño ardiente;
El mismo, ¡oh virgen! que me arrastra a ti.
¡Ay! desde el día en que por vez primera
Eterno amor mi labio te ha jurado,
Y pesares mi vida han desgarrado,
Pesares que no puedes tú sufrir;
Desde entonces el triste pensamiento
De tu olvido falaz en mi agonía:
Olvido de un amor todo armonía,
Fugitivo en su yerto corazón.
Y sin embargo, celestial consuelo
Llega a inundar mi espíritu agobiado,
Hoy que tu dulce voz ha despertado
Recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó.
Aunque jamás tu corazón de hielo
Palpite en mi presencia estremecido,
Me es grato recordar que no has podido
Nunca olvidar nuestro primer amor.
Y si pretendes con tenaz empeño
Seguir indiferente tu camino…
Obedece la voz de tu destino
Que odiarme puedes; olvidarme, no.
No volveremos a vagar

Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.
Pues la espada gasta su vaina,
Y el alma desgasta el pecho,
Y el corazón debe detenerse a respirar,
Y aún el amor debe descansar.
Aunque la noche fue hecha para amar,
Y demasiado pronto vuelven los días,
Aún así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.

Al cumplir mis 36 años

¡Calma, corazón, ten calma!
¿A qué lates, si no abates
ya ni alegras a otra alma?
¿A qué lates?

Mi vida, verde parral,
dio ya su fruto y su flor,
amarillea, otoñal,
sin amor.

Más no pongamos mal ceño!
¡No pensemos, no pensemos!
Démonos al alto empeño
que tenemos.

Mira: Armas, banderas, campo
de batalla, y la victoria,
y Grecia. ¿No vale un lampo
de esta gloria?

¡Despierta! A Hélade no toques,
Ya Hélade despierta está.
Invócate a ti. No invoques
más allá

Viejo volcán enfriado
es mi llama; al firmamento
alza su ardor apagado.
¡Ah momento!

Temor y esperanza mueren.
Dolor y placer huyeron.
Ni me curan ni me hieren.
No son. Fueron.

¿A qué vivir, correr suerte,
si la juventud tu sien
ya no adorna? He aquí tu
muerte.

Y está bien.
Tras tanta palabra dicha,
el silencio. Es lo mejor.
En el silencio ¿no hay dicha?
y hay valor.

Lo que tantos han hallado
buscar ahora para ti:
una tumba de soldado.
Y hela aquí.

Todo cansa todo pasa.
Una mirada hacia atrás,
y marchémonos a casa.
Allí hay paz.

Canción del corsario

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.

Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.

¡No me olvides!… Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido…
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.

escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame… cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!…

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