Barrancas del Cobre y La Sierra Tarahumara

Este sistema montañoso también conocido como “Cañón del Cobre” consta de 7 lomas o formaciones montañosas que es parte de la Sierra Tarahumara en Chihuahua, en estensión estas Barrancas tienen casi el doble de profundidad del Gran Cañón de Colorado, este lugar es hogar para el pueblo raramuri que es conocido por su capacidad física de recorrer grandes distancias a pie descalzo, incluso varios de los atletas de alto rendimiento más galardonados en carreras largas son de este grupo indígena de México.

Este grupo conocido como “los de los pies veloces” tiene a la Sierra Tarahumara como un territorio mítico y milenario, la poca accesibilidad a la zona obliga a que los raramuri o tarauhmaras desde muy pequeños tengan que recorrer grandes distancias a pie. A su paso por Chihuahua, la Sierra Madre Occidental despliega toda su grandeza a través de altas montañas, extensas mesetas, increíbles formaciones rocosas, ríos, arroyos, pinares, cascadas, cuevas y, por supuesto, las Barrancas del Cobre, uno de los mayores y más impresionantes sistemas de cañones del mundo entero. La orografía alcanza aquí dimensiones fuera de lo común: muros verticales de roca de cientos de metros de altura, una cascada de medio kilómetro de caída, miradores en riscos que se levantan mil 500 metros sobre el fondo de las cañadas. En la entrada de la región de las Barrancas del Cobre, y a la vez sobre el camino igualmente hacia Madera y la región noroeste del estado, se localiza este poblado cargado de historia y rincones llamativos. Fue fundado en 1676 a orillas del río Papigochi como la misión jesuita de Nuestra Señora de la Concepción de Papigochi, en ese entonces la comunidad era totalmente tarahumara, aunque con el tiempo se convirtió en un pueblo predominantemente criollo.

El municipio lleva en su escudo el lema “cuna de la Revolución” porque aquí se levantó en armas en 1910 Pascual Orozco, quien el 21 de noviembre de ese año libró y ganó una de las primeras batallas de dicha revuelta armada. También aquí inició el cultivo comercial de la manzana en el estado de Chihuahua; hoy, este rumbo es la zona de producción de manzana más importante del país. Dentro del poblado no hay que perderse la Parroquia de la Purísima Concepción, heredera de la misión original del siglo XVII, así como su antigua Iglesia de Nuestra Señora del Refugio y su Museo de la Revolución. A unos 19 km al noroeste, sobre la carretera a Madera se ubica el pueblo de Santo Tomás, cuya iglesia contiene hermosos retablos barrocos y notables pinturas de los siglos XVII y XVIII. La fiesta de Santo Tomás, el 21 de diciembre, se festeja en grande. A unos 12 km al sur de Guerrero se encuentra la Presa Abraham González, un gran cuerpo de agua donde se puede pasear en lancha, pescar y practicar esquí acuático.

CASCADA DE BASASEACHI

En el poniente del estado y en la periferia del área tarahumara se localiza la incomparable Cascada de Basaseachi. A su formidable caída de 246 metros de altura se agrega la increíble belleza de un anfiteatro natural de roca y tupidos bosques de pino. La cascada y un área circundante que en total suman 5, 803 hectáreas fueron declaradas Parque Nacional en 1981. En la zona hay veredas que bajan hasta la fosa donde el agua cae y se convierte en diminutas gotas que bañan a los viajeros. La Cascada de Basaseachi da inicio a otro de los impresionantes cañones chihuahuenses, llamado Barranca de Candameña. Los ríos de esta barranca se alimentan del río Mayo, de modo que no están conectados al sistema de las Barrancas del Cobre, que pertenece a la cuenca del río Fuerte.

Por siglos se pensó que Basaseachi era la caída de agua más alta del país, pero en 1995 se descubrió a sólo 8 kilómetros de ahí, sobre otro despeñadero de la barranca de Candameña, otra cascada de casi el doble de altura. Ésta, ubicada en el Cerro de la Corona, alcanza 453 metros de altura de modo que es la número once del mundo, pero sólo lleva agua en temporada de lluvias. También se le conoce como cascada de Piedra Bolada (sic), y para acercarse a ella se recomienda contratar un guía. En frente se encuentra la cascada Peña Gigante, un monolito que con sus paredes de varios cientos de metros de elevación hace honor a su nombre y que en fechas recientes se ha vuelto destino favorito de los amantes de varias actividades de aventura como el rappel, el salto libre o la escalada. Ambos chorros de agua hacen de este rincón chihuahuense uno de los más hermosos de México. Es en este paisaje majestuoso, aunque inclemente, donde habitan desde hace siglos los sorprendentes tarahumaras, quienes le han dado el nombre. Es aquí también donde el viajero hallará un ferrocarril legendario, el Chepe, el último tren de pasajeros en México que con decenas de puentes y túneles desafía los abruptos altibajos de la corteza terrestre.

Pueblo de Creel

Por su ubicación al inicio de la zona de barrancas, por su gran cantidad de servicios (especialmente buenos hoteles), por la confluencia de varias carreteras serranas y por el paso del Chepe, este poblado es como la capital informal de la Sierra Tarahumara. Creel es un lindo sitio, con un simpático perfil pueblerino e impresionantes alrededores cercanos que vale mucho la pena visitar. Llamado originalmente Rochivo, recibió su actual nombre en honor a Enrique C. Creel, gobernador de Chihuahua en 1907, cuando se inauguró aquí la estación del ferrocarril (en aquél entonces era la vía del ferrocarril Kansas City-México y Oriente). Por décadas dependió de los aserraderos; hoy el turismo y el comercio son sus actividades preponderantes. En 2007, recibió de la Secretaría de Turismo federal la designación de Pueblo Mágico.



Creel es un pueblo agradable, de construcciones bajas con techo de dos aguas. Su Plaza de Armas es una explanada arbolada con un lindo quiosco y un monumento a Enrique Creel. A su lado se encuentra la Iglesia de Cristo Rey y junto a ella el Templo de Nuestra Señora de Lourdes, en ambos casos se trata de sencillas construcciones del siglo XX. Al poniente de la plaza, junto a las vías del tren, se localiza el Museo Casa de las Artesanías del estado de Chihuahua, que ofrece una visión panorámica de la historia local y las costumbres de los tarahumaras, y cuenta con una amplia tienda de artesanías de la zona. Al norponiente del centro, sobre un promontorio rocoso se levanta el Monumento a Cristo Rey, una imagen de ocho metros de altura, visible desde buena parte del poblado, y que se ha convertido en símbolo de Creel. En dirección contraria hay una serie de parajes imprescindibles.

CASCADA DE CUSÁRARE

A unos 25 km al sureste de Creel se encuentran la cascada y el poblado que comparten el apelativo Cusárare. La cascada es una bella caída de agua de unos 30 metros de altura, enmarcada por un cauce rocoso y montañas cubiertas de extensos pinares. En el segundo semestre del año, cuando las lluvias nutren el caudal del río Cusárare, la cascada se convierte en un espeso telón blanco sobre piedras rojizas, mientras los arroyos toman por momentos un tono azul turquesa. Es simplemente uno de los espectáculos más hermosos de la Tarahumara.

En la zona hay opciones de hospedaje. En la visita al lugar vale la pena conocer también el poblado homónimo (situado del otro lado de la carretera). Como todas las comunidades rarámuris, Cusárare es un caserío disperso que en su lejano “centro” tiene una iglesia de piedra. Ésta no es otra que la heredera de la misión establecida por los padres jesuitas en el siglo XVII. La iglesia, recientemente restaurada, tiene junto a ella un pequeño museo etnográfico y el museo Loyola, un espacio donde se han concentrado más de 40 pinturas sacras de los siglos XVI, XVII y XVIII rescatados de las distintas misiones de la sierra. Varias de estas pinturas son de gran tamaño y excelente calidad. El museo es atendido por mujeres locales.

El Chepe

Por 50 años, el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico ha sido el tren más interesante de México y uno de los más famosos del mundo. Coloquialmente se le llamó por sus siglas: Ch-P, hasta que este mote se convirtió en su nombre oficial: El Chepe. Su construcción inició en tiempos de Porfirio Díaz, cuando se planeó como un ramal del Kansas City-México y Oriente. La Revolución interrumpió los trabajos pero fueron reiniciados hasta muchas décadas después, cuando a mediados de siglo el país retornó a la senda de la prosperidad. La vía finalmente fue inaugurada en 1961 en la estación de Témoris. Junto a la placa develada, por el entonces presidente Adolfo López Mateos, los gobernadores de los estados de Chihuahua y Sinaloa colocaron en noviembre de 2011 una nueva placa conmemorativa de los 50 años de servicio de esta magna obra.



Para atravesar la escabrosa Sierra Madre Occidental, el Chepe recorre 653 km y atraviesa 37 puentes y 86 túneles entre Chihuahua y Los Mochis, Sinaloa. Cada día, un convoy de pasajeros inicia su recorrido a las 6 de la mañana en cada uno de los extremos de la ruta para llegar al otro lado a eso de las 10 de la noche. El trayecto completo en primera clase cuesta $2,179. Hay quienes conocen la Sierra Tarahumara desde la comodidad del asiento y lo disfrutan. Sin embargo, también es posible y muy recomendable, hacer paradas de uno o más días en sitios como Creel, Divisadero y Bahuichivo, en Chihuahua; o El Fuerte, en el lado de Sinaloa. Si no puede hacer el recorrido completo, le sugerimos no perderse el tramo central de esta vía. Los paisajes más bellos se concentran en la zona más montañosa.

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